El ingreso
mpieza una nueva fase en tu vida para la que no habías hecho planes. De pronto, tu vida cambia bruscamente, la perspectiva inmediata es sólo negativa: la interrupción de tus actividades cotidianas, la separación del entorno familiar y de amigos, el miedo a lo desconocido que en todo caso, se percibe como agresivo.
Pero puedes tener la seguridad de que cuentas para ti con el mejor protocolo, basado en la experiencia mundial de profesionales que trabajan en común para obtener los mejores resultados, de forma evidente, y con los recursos para poder conseguirlo.
El cáncer es una realidad y el primer paso para superarlo es asumirlo, ponerse en manos de un equipo de tratamiento oncológico experimentado y confiar, compartir las dudas y participar en las decisiones. La confianza en el equipo terapéutico ha de ser máxima y basada en la sinceridad. Tú eres el principal protagonista y todas las decisiones que se tomen han de ser siempre en función de tu bienestar.
El tratamiento integral y la calidad de vida son prioritarios, la quimioterapia y la radioterapia son mucho más precisas y efectivas, la tolerancia a los tratamientos es mucho mayor, las técnicas quirúrgicas permiten intervenciones más efectivas y de menor riesgo. El apoyo psicosocial profesional ayuda a evitar el dolor emocional, disminuyendo efectos tan negativos como el insomnio, la tristeza, el aislamiento y la irritabilidad. Todo ello supone que la respuesta al tratamiento ha mejorado en el último cuarto de siglo hasta alcanzar porcentajes satisfactorios muy elevados.
Aún así, sabes que el ingreso en el hospital supone someterte a exploraciones, pruebas, punciones, tratamientos con efectos secundarios…, pero también es cierto que si te informamos de lo que vamos a hacer, bien sea una exploración, un tratamiento o una intervención quirúrgica, tu colaboración es mayor y el proceso para ti mucho más fácil. Así que no dudes en preguntar todo lo que desconoces o te preocupa.
La primera fase del tratamiento se hace más larga pero posteriormente es más suave. Hay fases que no precisan hospitalización, ya que el tratamiento se puede administrar en hospital de día y controlar en consulta. Vamos a intentar que vayas a casa todo el tiempo posible, lo que permite poder hacer compatible el tratamiento con algunas de tus actividades cotidianas. Por otro lado, puede sorprenderte tu capacidad de adaptación a tu nueva situación, superando temores y normalizando aspectos que previamente te preocupen.
En el hospital compartirás tu tiempo, y a veces tu habitación, con personas que como tú han pasado o están pasando por una situación similar que te pueden facilitar la experiencia, igual que tu más adelante podrás acercarte y ayudar a alguien que lo pueda necesitar.
El curso escolar, cuando te encuentres bien, puede tener continuidad en el colegio del hospital, que en contacto con tu colegio, pueden prepararte los exámenes en el hospital o facilitarte un profesor a domicilio.
Además cuidamos especialmente tu entretenimiento con la colaboración de voluntarios y profesionales que organizan actividades de todo tipo dentro y fuera del hospital para que no te falten momentos de emociones, de cariño, de satisfacción, de felicidad y de proyectos.
¿Cómo combatir el aburrimiento?
Los ingresos en el hospital a veces se hacen largos y pesados, muchas veces la quimio hace que no tengas ganas de nada. Vamos a intentar darte consejos para que lo pases lo mejor posible durante tu estancia.
Si estás acompañado probablemente el tiempo pase más rápido; con un compañero puedes compartir juegos, charlas, risas, etc…
Existen distintas asociaciones que trabajan con los niños que están ingresados, ellas os pueden proporcionar material (juegos de mesa, consolas, ordenadores portátiles, videojuegos, películas…) para pasar un buen rato dentro y fuera de la habitación.
¡Tráete a tus amigos! Siempre y cuando las circunstancias lo permitan, tus amigos podrán venir a verte, ellos te darán un subidón de energía cuando estés bajo de ánimos, puedes desahogarte, reír y compartir las mismas cosas que cuando estas fuera de aquí, además, el tiempo se pasa más rápido cuando estás rodeado de la gente que quieres!
Aprovecha el momento, ahora puedes hacer todas esas cosas para las que nunca tienes tiempo, si te organizas, puedes estudiar y desarrollar las aficiones que te gusten: leer, pintar, escuchar y aprender música, escribir, etc. ¡Saca al artista que hay dentro de ti!.
Si aún con estos consejos, no puedes desconectar por un momento del hospital, prueba a hacerlo organizando una lista de todas las cosas que harás cuando te den el alta (que será más pronto de lo que imaginas): una comida en el burguer, salir de compras, practicar tu deporte favorito -si el médico te da permiso para hacerlo- o simplemente un paseo con tus amigos. Siguiendo las recomendaciones que te den al alta y evitando aglomeraciones, podrás realizar prácticamente todas las actividades que venias haciendo antes de estar aquí.
¿Cómo es un día cualquiera en el hospital?
Al principio, los días en el hospital pueden hacerse largos y aburridos y puedes no entender muy bien lo que sucede fuera de tu habitación.
En el hospital hay actividad durante todo el día aunque cuando más se ve es por las mañanas. Desde muy temprano las enfermeras, tras reunirse con las compañeras del turno de noche, para valorar vuestra situación y estado, planifican los cuidados y comienzan a preparar y administrar medicación pautada. A esa hora los médicos se reúnen para valorar la evolución, los tratamientos y posibles alternativas en cada caso. Comienzan también las tareas rutinarias de limpieza y lencería… así como vuestro aseo diario.
A las 10 empiezan entra en funcionamiento el colegio del hospital, importante para no perder el ritmo académico ni de tus compañeros de clase.
Por la tarde, tu tiempo pasará entre visitas de familiares/amigos, ocio, deberes, lectura, juegos… hasta alrededor de las 20h, hora en la que es conveniente que se despidan las visitas para favorecer tu tiempo de descanso y el de los demás.