El día que recibes el alta de la unidad es un momento especial y de mucha alegría.
En este capítulo intentaremos ver como se puede conseguir una rutina diaria muy parecida a la anterior al diagnóstico con unas pequeñas modificaciones de hábitos.
Higiene y aseo
Lo recomendable es la ducha diaria que arrastra los gérmenes desaconsejando el baño que favorece que se macere la piel. Se utilizarán dos esponjas, una para el cuerpo y otra para los genitales (las chicas realizarán el lavado de genitales de delante a atrás).
Se recomienda el uso de un jabón suave o neutro. El secado se realizará sin frotar, mediante toques con la toalla, haciendo especial hincapié en los pliegues (axilas, ingles y entre los dedos de pies y manos). La limpieza de orificios (nariz, oídos…) es también importante pero se desaconseja la utilización de bastoncillos para evitar la formación de tapones de cerumen. La piel, que puede volverse más sensible debe permanecer hidratada, por lo que se deberá utilizar crema y para los labios barras de cacao o vaselina. Deberemos evitar el uso de lociones o colonias que contengan alcohol directamente sobre la piel ya que la resecan. En la época estival debes evitar la exposición directa al sol (tomar el sol). Es imprescindible el empleo de cremas solares protectoras ya que la piel es más sensible, así como el uso de gorros, pañuelos, gorras o pelucas no solo por cuestiones estéticas sino por proteger la piel tanto del frío en invierno como del sol en verano.
Las uñas deben llevarse cortas empleando para ello tijeras de punta roma, o una lima para evitar cortes y pinchazos accidentales. También tenemos que vigilar la ropa ajustada para que no roce ni irrite lesiones en la piel o la zona del reservorio subcutáneo.
Actividad diaria
Lo recomendable es la ducha diaria que arrastra los gérmenes desaconsejando el baño que favorece que se macere la piel. Se utilizarán dos esponjas, una para el cuerpo y otra para los genitales (las chicas realizarán el lavado de genitales de delante a atrás).
Se recomienda el uso de un jabón suave o neutro. El secado se realizará sin frotar, mediante toques con la toalla, haciendo especial hincapié en los pliegues (axilas, ingles y entre los dedos de pies y manos). La limpieza de orificios (nariz, oídos…) es también importante pero se desaconseja la utilización de bastoncillos para evitar la formación de tapones de cerumen. La piel, que puede volverse más sensible debe permanecer hidratada, por lo que se deberá utilizar crema y para los labios barras de cacao o vaselina. Deberemos evitar el uso de lociones o colonias que contengan alcohol directamente sobre la piel ya que la resecan. En la época estival debes evitar la exposición directa al sol (tomar el sol). Es imprescindible el empleo de cremas solares protectoras ya que la piel es más sensible, así como el uso de gorros, pañuelos, gorras o pelucas no solo por cuestiones estéticas sino por proteger la piel tanto del frío en invierno como del sol en verano.
Las uñas deben llevarse cortas empleando para ello tijeras de punta roma, o una lima para evitar cortes y pinchazos accidentales. También tenemos que vigilar la ropa ajustada para que no roce ni irrite lesiones en la piel o la zona del reservorio subcutáneo.
Higiene bucal
No hay que olvidar el cuidado de la boca. Con el tratamiento que has recibido o vas a recibir la mucosa y encías pueden resecarse, inflamarse y ulcerarse (mucositis). Es aconsejable una visita al dentista para confirmar que la boca está en buenas condiciones. Se recomienda utilizar un cepillo de cerdas suaves, lavarse los dientes después de cada comida y antes de acostarse. Si por cualquier causa no pudieras lavártelos, puedes sustituir el lavado por enjuagues con una solución que contenga bicarbonato y algún antiséptico de uso oral. Si aprecias cualquier tipo de dolor o lesión en los labios o dentro de la cavidad, consúltalo con tu enfermera para que te ayude a mejorarlo.