El equipo psicosocial

  • ¿Qué es y que hace un psicólogo?

Seré otro de los profesionales que te encontrarás en tus días de hospital. De alguna forma intentaré explicarte que hace un psicólogo en una planta de oncología pediátrica.

Digamos de forma escueta que un psicólogo es alguien que ayuda a las personas a adaptarse a las distintas etapas de la vida que exigen un cambio, a situaciones nuevas y no esperadas, a conflictos personales, sociales y/o de salud.

A ti, te han diagnosticado una enfermedad grave, un cáncer, y las circunstancias de tu vida van a cambiar en cuestión de unas horas. Vas a pasar de ser un chaval que va al instituto y empieza a salir con los amigos, a ser hospitalizado en una sala donde todo lo que vas a ver son médicos, enfermeras, personal hospitalario y muchos compañeros de habitación, todos ellos “pelones”.

El primer día, seguramente vas a ver expresiones que más adelante entenderás perfectamente. Tendrás a toda la familia revolucionada, verás que los rostros de tus padres no denotan precisamente alegría, sino preocupación y unos ojos que intentan disimular el llanto. Tómalo como algo normal, tus padres tienen miedo de las noticias que les acaban de dar. Toda enfermedad es algo que denota sufrimiento, y ellos no quieren que tú sufras. Este quizá sea uno de los momentos que luego más recuerdes, y será muy importante que realices todas las preguntas que necesites. Según los grandes investigadores (¡que saben mucho!) la información elimina la incertidumbre y nos proporciona control. En tu caso, la información que recibas acerca de tu enfermedad será la que tú elijas y la que necesites. Con esto te quiero decir, que no es obligatorio saber más o menos, pero si es obligatorio saber A QUIÉN pedir la información, y ese es TU MÉDICO. Aquí está una de mis labores prioritarias al principio. Voy a valorar si la información que tienes es la adecuada o si la has entendido.

Y en todo este lío, ¡QUE MIEDO TENGO! Es normal que al principio uno sienta miedo. ¿Quién va al hospital con el mismo entusiasmo que al cine? Toda enfermedad provoca sensación de angustia, la falta de control sobre nosotros mismos nos hace sentir pequeños e inseguros. Claro, voy yo, la psicóloga y te dice que es normal que tengas miedo…. ¡¡Pero no te digo qué hacer!! ¡Pues aquí voy yo… y hablamos! Sólo a través de una larga y buena conversación voy a poder descubrir cómo ayudarte mejor a superar este momento. Sólo si me dejas conocerte podré descubrir cuáles van a ser tus mejores armas para afrontar este momento de tu vida. Y te prometo que de esta manera, todo será más fácil.

Irán pasando los días… irás conociendo cada vez más el vocabulario que se usa en la planta, te darán instrucciones, te irás acoplando al ritmo del hospital, las cosas se calmarán, empezarás el tratamiento… e irás conociendo a otros compañeros que están en tu misma situación. Habla con ellos, probablemente te darán un punto de vista muy diferente del que tú tienes, y eso siempre te dará más armas con las que luchar durante la enfermedad. Probablemente, van a ser ellos los que mejor te entiendan.

La etapa del tratamiento va a ser la más larga. Según el tipo de enfermedad que tengas tu tratamiento durará entre 6 meses o un año. Qué largo suena esto, ¿verdad? Si lo sé, parece una eternidad. Por eso es importante, que no esperes a que se haya acabado el tratamiento para seguir haciendo tu vida. Por supuesto que no vas a poder hacer lo mismo que antes, pero no dejes de quedar con tus amigos, sigue estudiando, continúa con tus actividades en la medida que sea posible. Y tómate las estancias en el hospital como un periodo de descanso donde te van a cuidar. Durante los periodos de aislamiento, vas a estar bastante aburrido. Así que mi consejo es, que siempre que hagas la maleta en casa para ingresar, piensa en todo lo que te llevarías para estar entretenido.

Otra de mis tareas, será valorar cuál es tu estado de ánimo durante la enfermedad. A lo mejor, me ves aparecer con una serie de cuestionarios por la habitación. Estos cuestionarios nos ayudan a expresar lo que a veces no somos capaces de expresar espontáneamente. Van a poner en palabras sensaciones o emociones que no somos capaces de describir. Y por supuesto, nos van a ayudar a descubrir cuál es exactamente el problema para poner la solución adecuada. Así como los médicos realizan analíticas para ver tus niveles hematológicos, yo realizaré test para ver tu estado emocional. Se podría decir que vas a pasar por diferentes estados anímicos. Algunos días te encontrarás muy triste, cansado, harto de lo que te ha tocado, y además te preguntarás continuamente porque te ha tocado a ti. Otros días podrías morder al primero que se te cruza en el camino, estarás muy enfadado, y con una rabia…. Y por supuesto los días más habituales serán los que estés normal. Tu estado de ánimo va a ser muy importante. La actitud que tengas será decisiva para llevar esto con más energía o pasar todo el periodo de tratamiento amargado. Y te vuelvo a repetir, según dicen los expertos, tú tienes la decisión de cómo afrontar la enfermedad. Aunque si te sirve de consuelo, tu estado de ánimo a veces no va a depender de ti, si no de la medicación que te estén dando, que también te altera.

¿En qué momentos estaré más presente?

  •  En las primeras semanas de tu estancia en la planta.
  •  En los momentos de aislamiento más prolongado.
  •  Si el médico me llama porque te ve más decaído.
  •  Cuando hay que prepararte para un procedimiento o una intervención complicada o desconocida.
  •  En el periodo de Pre-trasplante: donde se valora también tu información, y tu estado de ánimo.
  •  Cuando ya se haya acabado todo y a ti te cueste volver a tu vida normal.
  •  Cuando tú me lo pidas.

A veces, en lugar de hablar contigo, me verás hablando más con tus padres. Los padres también son de carne y hueso, y también se agotan. No pienses que ellos hablan con el psicólogo siempre de ti. También hablamos de cómo se sienten ellos, y de qué forma ellos también pueden afrontar tu enfermedad con más fuerza. Ellos también van a tener miedo.

En definitiva, tendrás a un psicólogo a tu entera disposición. Somos más normales de lo que nos pintan. Y ten claro que no aparecemos porque estás mal de la cabeza o estés “loco”.